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Artículo: Cómo eliminar los puntos negros

Cómo eliminar los puntos negros

Cómo eliminar los puntos negros

Los puntos negros son una de esas pequeñas imperfecciones que pueden aparecer incluso cuando cuidamos nuestra piel a diario. Suelen concentrarse especialmente en la nariz, la frente, la barbilla o las mejillas y, aunque no suelen suponer un problema grave para la piel, pueden resultar bastante molestos.

Ante ellos, es habitual recurrir a soluciones rápidas: apretar, utilizar tiras para poros o exfoliar la piel en exceso. El problema es que muchas de estas prácticas pueden irritar la piel y no solucionan el origen de los puntos negros.

Entonces, ¿cómo podemos eliminarlos y evitar que vuelvan a aparecer? La clave está en mantener una rutina de cuidado adecuada, favorecer una correcta limpieza de la piel y utilizar ingredientes que ayuden a mantener los poros libres de impurezas, sin agredir la barrera cutánea.

Qué son los puntos negros

Los puntos negros, también conocidos como comedones abiertos, aparecen cuando un poro se obstruye debido a una acumulación de sebo y células muertas.

A diferencia de lo que muchas veces pensamos, ese color oscuro no significa que haya suciedad dentro del poro. Se produce porque el contenido del poro entra en contacto con el oxígeno y se oxida, adquiriendo ese característico tono negro.

Los puntos negros forman parte de las imperfecciones conocidas como comedones, que también incluyen los comedones cerrados o puntos blancos. En ambos casos existe una obstrucción del folículo, aunque en los puntos negros el poro permanece abierto.

Es importante saber también que tener puntos negros no significa necesariamente tener una piel grasa. Aunque son más frecuentes en pieles con una mayor producción de sebo, pueden aparecer en prácticamente cualquier tipo de piel.

Por eso, intentar eliminarlos a toda costa mediante una limpieza excesiva puede terminar siendo contraproducente. Una piel limpia no es una piel que tirante después de lavarla, sino una piel jugosa y equilibrada.

Por qué aparecen los puntos negros

La aparición de puntos negros está relacionada principalmente con la obstrucción de los poros, pero detrás de ella pueden intervenir diferentes factores.

Exceso de sebo

La piel produce sebo de manera natural para protegerse y mantener su función barrera. Cuando existe una producción elevada, puede acumularse junto a células muertas y favorecer la obstrucción de los poros.

Acumulación de células muertas

Nuestra piel se encuentra constantemente renovándose. Las células que ya no necesita se desprenden de manera natural, pero cuando se acumulan junto al sebo pueden contribuir a formar un tapón dentro del poro.

Limpieza inadecuada

No limpiar correctamente la piel puede favorecer la acumulación de restos de maquillaje, protector solar, sebo y partículas sobre su superficie.

Pero cuidado: limpiar más no significa limpiar mejor. Utilizar productos demasiado agresivos o lavar la cara constantemente puede alterar la barrera cutánea y provocar irritación.

Productos inadecuados para nuestra piel

Algunos productos cosméticos pueden favorecer la obstrucción de los poros en determinadas personas. Por eso es interesante prestar atención a la formulación y escoger productos adecuados para las necesidades de nuestra piel.

Factores hormonales

Los cambios hormonales pueden influir en la producción de sebo y, por tanto, en la aparición de imperfecciones. Por eso los puntos negros pueden hacerse más visibles durante determinadas etapas de la vida.

Y, por supuesto, también existe un componente individual: cada piel es diferente y no todas reaccionan de la misma manera.

Cómo hacer desaparecer los puntos negros

Si quieres reducir los puntos negros, lo más importante no es buscar un método milagroso que los elimine de un día para otro, sino construir una rutina constante que ayude a mantener los poros limpios y la piel equilibrada.

1. Empieza por una buena limpieza

La limpieza es uno de los pasos fundamentales para mantener la piel libre de impurezas.

Si utilizas maquillaje, protector solar o varios productos durante el día, la doble limpieza facial puede ser una buena opción por la noche. Consiste en utilizar primero un producto capaz de retirar sustancias liposolubles y, después, un limpiador que complete la limpieza de la piel retirando el resto de impurezas. En nuestra rutina siempre recomendamos Rigel y Zaniah, que limpian la piel sin dejar esa sensación de tirantez y cuidando el microbioma cutáneo. 

2. Incorpora la exfoliación, pero sin pasarte

La exfoliación ayuda a retirar células muertas de la superficie de la piel y puede contribuir a mejorar su textura y luminosidad. Aquí es importante recordar algo: más exfoliación no significa menos puntos negros.

Exfoliar la piel constantemente o combinar demasiados productos exfoliantes puede provocar irritación y debilitar la barrera cutánea.

En nuestra rutina recomendamos Altair, formulado con semillas de frambuesa que elimina las células muertas y las partículas grasas dejando la piel suave y limpia.

La frecuencia dependerá de las necesidades y tolerancia de cada piel. Si después de exfoliar notas picor, rojez o sensación de tirantez, probablemente estés utilizando el producto con demasiada frecuencia.

3. Utiliza ingredientes que ayuden a mantener los poros limpios

También existen algunos activos que pueden resultar interesantes a la hora de tratar los puntos negros.

Entre ellos se encuentran los alfahidroxiácidos (AHAs), que favorecen la renovación de la capa superficial de la piel. También existen otros ingredientes, como el ácido salicílico, que tiene especial afinidad por el sebo y puede resultar útil en rutinas destinadas a pieles con tendencia a la obstrucción de los poros. 

4. No olvides hidratar la piel

Puede parecer contradictorio, pero una piel con tendencia grasa o con puntos negros también necesita hidratación.

Eliminar constantemente el sebo o utilizar productos demasiado astringentes no es la solución. La piel necesita mantener una buena función barrera para estar equilibrada y confortable.

Por eso, después de limpiar y tratar la piel, debemos aportar la hidratación que necesita con productos adecuados a nuestro tipo de piel.

5. No aprietes los puntos negros

Sabemos que cuesta. Ves un punto negro delante del espejo y tu mano parece tener vida propia.

Pero apretar los puntos negros en casa no es la mejor solución. Manipularlos puede provocar inflamación, pequeñas heridas, irritación e incluso marcas posteriores.

Si existe una acumulación importante de comedones o imperfecciones, lo más recomendable es acudir a un profesional que pueda valorar la piel y realizar una extracción de forma adecuada.

6. Sé constante

Los puntos negros no suelen desaparecer definitivamente después de una sola limpieza o exfoliación.

El objetivo de una buena rutina no es conseguir una piel sin poros (porque los poros forman parte de nuestra piel y cumplen una función), sino mantenerlos limpios, equilibrados y menos visibles.

La constancia será mucho más importante que utilizar muchos productos diferentes.

Una rutina sencilla para cuidar una piel con puntos negros

Si tu preocupación principal son los puntos negros, puedes empezar con una rutina sencilla:

  • Por la mañana: limpieza suave + hidratación + protector solar.
  • Por la noche: doble limpieza si utilizas maquillaje o protector solar + tratamiento adaptado a las necesidades de tu piel + hidratación.

Y uno o varios días a la semana, según la tolerancia y las necesidades de tu piel, puedes incorporar un paso de exfoliación. Por ejemplo, puedes utilizar Ersa los miércoles y viernes, para realizar una exfoliación química mediante AHAs, y Altair los martes, jueves y sábados, aportando una exfoliación física gracias a sus semillas de frambuesa.

No es necesario utilizar ambos en la misma rutina ni seguir esta frecuencia si tu piel no la tolera bien. Escuchar a tu piel y adaptar la frecuencia es siempre lo más importante, especialmente si utilizas otros activos exfoliantes o tratamientos.

En resumen: ¿se pueden eliminar los puntos negros?

Sí, podemos reducir y controlar los puntos negros, pero debemos olvidarnos de las soluciones rápidas y agresivas.

Una buena limpieza, una exfoliación adecuada, ingredientes que ayuden a mantener los poros limpios, hidratación y, sobre todo, constancia son las claves para mejorar su apariencia.

Y recuerda: los poros son parte de una piel real. No necesitamos una piel sin poros para tener una piel bonita y saludable.

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